Tipos de antiequinos y perfiles de pacientes indicados

El catálogo de PRIM Clínicas Ortopédicas incluye productos de los tres principales tipos de antiequinos, indicados para diferentes perfiles de pacientes. Curiosamente, todavía son grandes desconocidos, pese a su indudable utilidad. De hecho, los de última generación son capaces de mejorar sustancialmente la autonomía de los pacientes si se utilizan precozmente, pero resultan extraños incluso para un buen número de especialistas en Neurología.

Comenzando por el principio, se llama pie equino a la incapacidad para flexionar o levantar el tobillo frontalmente, hacia la parte anterior de la pierna, y por tanto, para apoyar el talón en el suelo al caminar. Se desarrolla como consecuencia de la parálisis del músculo tibial anterior, que puede ser congénita o sobrevenida, tras un accidente cerebrovascular o una lesión medular.

Como su nombre indica, los sistemas antiequinos están diseñados para corregir esta disfunción, permiten al paciente caminar de la forma más ‘normal’ posible, contribuyen a preservar su salud osteomuscular y, como consecuencia, mejoran su calidad de vida, siempre en función de las características de su lesión.

Los innovadores dispositivos FES

Llevan pocos años en el mercado y, de momento, no están al alcance de todos los bolsillos, ya que no se incluyen en el catálogo de prestaciones sociosanitarias, pero han marcado un antes y un después en el tratamiento del pie equino. Son los antiequinos neuroprotésicos, o dispositivos de estimulación eléctrica funcional, FES, por sus siglas en inglés.

PRIM Clínicas Ortopédicas comercializa en España el modelo PRIM G3. Así nos lo explica Ángela Silva, técnica ortoprotésica de PRIM Conde de Peñalver, en Madrid: “Queremos apostar por este modelo e incluso vamos a dar la opción de probarlo en alquiler. Yo misma me he estado formando en sus características y su manejo porque, a partir de septiembre, dedicaré parte de mi tiempo a acercar este gran producto a los neurólogos”.

ANTIEQUINO-PRIM G3

El potencial rehabilitador del antiequino neuroprotésico PRIM G3 es muy llamativo. Al utilizarlo habitualmente, genera una mejora progresiva de la marcha, alcanzando su pico máximo de eficacia entre los siete y los nueve meses desde que se empieza a utilizar. Está indicado para personas con lesión neurológica de la primera motoneurona superior y el perfil de uso más habitual es un paciente mayor de 65 años que ha sufrido un ictus con secuelas motoras, pero sin deterioro cognitivo.

Siempre en función de la gravedad y la condición de cada persona, este dispositivo FES disminuye el sobreesfuerzo y repercute muy positivamente en la velocidad de la marcha, el número de pasos diario y el control voluntario del pie, evitando la deformación postural y su impacto sobre el sistema musculoesquelético. Cuando la lesión medular no es severa, el paciente puede hacer vida casi normal gracias a este discreto sistema inalámbrico de electroestimulación, que se carga de noche, proporciona muchas horas de autonomía y apenas se nota bajo un pantalón ligeramente holgado.

Los clásicos antiequinos textiles y rígidos

Mientras esperamos que, con suerte, los dispositivos FES se incluyan algún día en la cartera de prestaciones de la Seguridad Social, los antiequinos ‘clásicos’ también ofrecen buenos resultados para los pacientes. Estas órtesis corrigen el pie equino en la fase de balanceo de la marcha, cuando aplican un sistema de fuerzas que estabiliza el eje pie-tobillo, evitando su caída en flexión plantar.

“Los antiequinos textiles están indicados para personas con poca afectación–explica Ángela Silva–. No son aptos para personas con pie equino varo, que es una secuela frecuente del ictus”. Estos productos van anclados al calzado, que debe ser de cordones, y tiran del pie hacia arriba durante la marcha para forzar el apoyo del talón. Según nos cuenta Ángela, son los más económicos, pero es necesario cambiarlos con cierta frecuencia porque el sistema de gomas en el que radica su eficacia va perdiendo tensión y, como consecuencia, deja de cumplir su función.

antiequino textil

El tercer gran grupo son los antiequinos rígidos, que pueden ser de termoplástico o de fibra de carbono. A su vez, las órtesis termoplásticas pueden ser prefabricadas o hechas a medida. “Las prefabricadas están indicadas para personas con poca afectación –aclara la técnica de PRIM Clínicas Ortopédicas–. Cuando el pie está caído y existe alguna malformación asociada, es necesario fabricar el producto a medida”.

Las órtesis antiequinas de fibra de carbono, por su parte, presentan varias e importantes ventajas, entre ellas la durabilidad, pero su precio es mayor. “Son mucho más ligeras y finas que las de termoplástico, permiten una mejor conexión del pie con el calzado y facilitan el paso, ya que está diseñadas para generar una energía que ayuda a propulsar el pie durante la marcha”, concluye Ángela Silva.

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