silla de rueda

Al hablar de silla de rueda para discapacitados todos tenemos en nuestra mente una imagen caduca y poco moderna de ella. Pero, la silla de rueda ha evolucionado en el tiempo como cualquier otro útil adecuándose y facilitando cada vez más la vida a aquellos que están supeditados a su uso diario o habitual. Y es que, al igual que la silla de rueda y su precio varía según qué características, también las condiciones del usuario podrían generar unas necesidades o cualificaciones de está u otras.

Por ello vamos a contaros como diferenciar dos de las más conocidas diferencias entre silla de rueda. La silla de rueda eléctrica y la manual.

 

Silla de rueda manual

 

La silla de rueda por excelencia. Son las sillas tradicionales que imaginamos al pensar en dicho útil. Son de poco peso y por norma general ligeras.

Su transporte no suele ocasionar problemas debido a su composición que suele ser aluminio, son plegables lo que facilita aún más su movilidad y su montaje y desmontaje no implica mayor complicación.

Hay multitud de variedades de la silla tradicional, como puedan ser las ultraligeras, que se fabrican con titanio o fibra de carbono, dirigidas a soportar menos peso y a gente activa ya que necesitan un control del equilibrio debido a su escaso peso. Por supuesto este material, es más caro. Además sus ruedas suelen ser de alto rendimiento.

Dentro de la variedad manual podemos citar también a las sillas deportivas diferentes según la actividad o entrenamiento que se practique o incluso los triciclos de mano, un complemento adaptable a la silla de rueda manual que evoluciona a pasos agigantados.

silla de rueda

 

Silla de rueda eléctricas

 

Esta variedad de silla de rueda motorizada, está en principio enfocada a usuarios con movilidad reducida, a pacientes que tienen dificultad para coordinar y para hacer un esfuerzo a la hora de ponerse en movimiento con independencia sin la ayuda de la tecnología. Obvio, también está dentro de la elección y la preferencia del usuario.

Otro factor importante entre estas dos sillas de ruedas, es el precio. Evidentemente, éste modelo es más caro que el manual, y es una de las principales diferencia entre ambas.

Otra característica que podemos observar a simple vista es el peso. La silla eléctrica es más pesada que la manual y su transporte también es algo más complicado, pero no imposible. Aunque el mercado ofrece ya sillas ultraligeras eléctricas con baterías de litio que reducen el peso a una tercera parte de la estándar, tienen como inconveniente que son más débiles. También tenemos modelos plegables disponibles.

Su manejo es muy sencillo, con sólo dos dedos la tendrás controlada.

La silla eléctrica además, en alguna de sus variedades trepa pequeños bordillos.

Con todas estas explicaciones, la conclusión principal es que la elección de una silla eléctrica además de personal va ligada a las necesidades, al gusto y a las lesiones del usuario. A partir de ahí todo lo demás será sumar utilidad y comodidad. Por ello, lo más recomendable siempre, será dejarse aconsejar por profesionales.