La biónica consiste en la aplicación de los sistemas tecnológicos de última generación a la imitación de los procesos biomecánicos del sistema músculo esquelético de los seres humanos. Procurando conseguir una ejecución motora, lo más similar a los patrones de movimiento naturales de las partes sustituidas. Podemos de este modo definir las prótesis biónicas como las prótesis o extremidades artificiales dotadas de cierta autonomía e “inteligencia”. Son capaces de realizar la función de una parte faltante del cuerpo.

 

Las prótesis biónicas logran esta autonomía e “inteligencia”. Mediante el empleo de sensores, procesadores, inclinómetros, acelerómetros, actuadores y complejos algoritmos de control.

¿Cual es el modo de actuación de las prótesis biónicas?

El modo de actuación de las prótesis biónicas es muy interesante; recogen e interpretan los impulsos nerviosos que el usuario envía a la musculatura periférica. A través de electrodos colocados sobre la piel, integrados en el sistema del encaje protésico. Pero también los datos que ofrece el medio externo, a través de los datos que la propia prótesis ofrece durante su funcionamiento.

Estas señales propias y externas se interpretan mediante un sistema informático que está  integrado por micorprocesadores dentro de la prótesis. A su vez devuelve la orden de actuar con el patrón de movimiento y la intensidad requeridos.

 

Si bien las primeras prótesis biónicas se han enfocado hacia los miembros superiores. Esto se debe a la gran cantidad de movimientos finos y de alta complejidad que se le pueden exigir a una mano. Actualmente se están imponiendo también en el campo de la protésica de extremidad inferior.

Así, las prótesis biónicas no solo tienen en cuanta las órdenes emitidas por la musculatura del usuario, sino también las que reciben de la interacción con el terreno. Como pueden ser la velocidad de la marcha, longitud del paso, pendiente, terrenos irregulares… teniendo así muchos más datos para responder en fracciones de segundo a las necesidades del usuario en cada momento.

 

 

 

¿Y las contrapartidas?

Las contrapartidas que se le pueden achacar al empleo de las prótesis biónicas van disminuyendo poco a poco. Su peso va siendo cada vez más reducido y la necesidad de entrenamiento para su control también se va haciendo cada vez más fácil. Así como la autonomía de sus baterías que cada vez alcanzan mayor durabilidad. Si es interesante  disponer de un equipo multidiscilplinar. Certificado y entrenado en el diseño, adaptación y entrenamiento de la marcha específico de este tipo de prótesis. Los fabricantes de prótesis biónicas, cada vez más, estrechan el cerco de establecimientos acreditados. Porque se han dado cuenta de que sólo las ortopedias con los mejores equipos técnicos están suficientemente cualificadas para su diseño, fabricación y entrenamiento de la marcha del paciente con este tipo de dispositivos.

 

En cualquier caso, tal como ocurre con el resto de prótesis, para el correcto funcionamiento de una prótesis biónica es de vital importancia el sistema de encaje. La parte que conecta la máquina con la persona, que tiene que ser fabricada de manera óptima por manos bien entrenadas y especialistas siempre con la mejor tecnología. Para garantizar la comodidad del usuario y la correcta transmisión de sus impulsos nerviosos.