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Cada paciente es único para PRIM Clínicas Ortopédicas, que tiene la misión de ofrecerle una solución ortoprotésica personalizada y 100% adaptada a sus características y necesidades. Esta afirmación es especialmente relevante en el caso de las prótesis para miembros amputados, por eso hemos hablado con Rayco Basterra, de 35 años, sobre su experiencia de paciente con la prótesis de dedos mecánica de Naked Prosthetics.

Rayco sufrió la amputación de tres dedos de la mano izquierda en un accidente laboral el 15 de mayo de 2020. Como consecuencia, se sometió a dos operaciones quirúrgicas, una de urgencia, a su llegada al hospital en el que permaneció tres semanas, y otra días después, durante el mismo ingreso. Más tarde vendrían dos intervenciones más, una en julio y otra en noviembre del mismo año, que dieron paso a un periodo de recuperación y a una intensa rehabilitación, durante la que su mutua de accidentes de trabajo, Asepeyo, lo consideró un candidato óptimo para la prótesis de Naked Prosthetics, a través de PRIM Clínicas Ortopédicas.

Finalmente, en febrero de 2022 estuvo tres días ingresado en el Hospital Asepeyo Madrid, en Coslada, específicamente para el proceso de adaptación. Tres días durante los que el equipo de terapia ocupacional del centro y dos técnicos ortoprotésicos de PRIM Clínicas Ortopédicas, Esther Vera y José María Llopis, trabajaron codo con codo para que volviese a casa cómodo y con una buena función en su mano izquierda.

“Los primeros días en el hospital después del accidente fueron horrorosos ­–nos cuenta Rayco–. Quieres seguir con tu vida, que nada te frene, pero anímicamente es terrible. No dejas de revivir el momento, de darle vueltas a lo que podrías haber hecho para que todo hubiera sido distinto. Más adelante, fui relativizando las cosas y, la verdad, me acostumbré a apañarme muy bien gracias a la rehabilitación. Tanto, que confieso que llegué al ingreso de adaptación a la prótesis muy escéptico, pensando que no me iba a aportar demasiado y que iba a ser un fastidio aprender a usarla… Pero me llevé una agradable sorpresa y estoy encantado”.

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Casualidades de la vida

Las prótesis de Naked Prosthetics son mecánicas, sin cables ni electrodos. “No son aptas para todo el mundo porque solo funcionan si la mano conserva intacta su capacidad de movimiento –subraya Esther Vera–. Están indicadas para pacientes con amputación de dedos con preservación de la falange proximal y sin daño neurológico. De hecho, a Rayco solo se le pudieron implantar dos prótesis, en los dedos corazón y anular, ya que el muñón del dedo índice no permitía asentar debidamente el anclaje de una tercera”.

Esther precisa que, si bien se trata de prótesis que permiten una buena funcionalidad tanto en psicomotricidad fina como gruesa, se tienen en cuenta múltiples variables a la hora de prescribirlas: la edad y el estilo de vida del paciente, si sus amputaciones son en la mano dominante o en la otra, como en el caso de Rayco, e incluso su estado anímico y sus gustos. “Casualmente, había estado mirando prótesis por Internet y esta era la que más me llamaba la atención –explica Rayco–. Por suerte, también era la que había elegido la mutua, aunque era la primera vez que trabajaban con este modelo. Es curioso, porque es bastante cibernética e igual hay quien piensa que no es precisamente estética, pero a mí me gusta. Es más, no me agrada la imagen de mi mano tal y como es ahora, pero con la prótesis me siento mucho más cómodo con lo que veo”.

“Es verdad que puede parecer un poco robótica porque es totalmente mecánica –coincide Esther Vera–, pero no es simple en absoluto… ni es la opción más económica. Lo que ocurre es que es una prótesis con un proceso de adaptación bastante agradecido, muy resistente y, fundamentalmente, capaz de proporcionar resultados muy buenos a nivel de funcionalidad, tanto en tareas de precisión como en tareas de fuerza”.


La importancia de la protección social

Para Rayco Basterra, sin embargo, la precisión que le ha proporcionado la prótesis es superior a la su capacidad de cargar peso, justamente lo contrario de lo que había imaginado. “Supongo que cada persona destacaría algo distinto al explicar qué le ha aportado la prótesis. En mi caso, lo mejor es que he podido volver manejar los cubiertos con las dos manos para comer. Pensaba que no volvería a ser posible”, reconoce.

Esther, por su parte, explica que este y otros tipos de prótesis del miembro superior no están al alcance de todos los bolsillos y que el panorama es muy distinto cuando el paciente no tiene un seguro o una mutua de accidentes laborales detrás. “En PRIM Clínicas Ortopédicas tenemos muy claro que nuestro trabajo es buscar la mejor solución para cada paciente, y el poder adquisitivo es uno de los grandes condicionantes, evidentemente, pero no el único. Una persona muy mayor y poco activa, o con movilidad reducida, por ejemplo, tal vez no sea la mejor candidata para una prótesis de estas características, pero Rayco era muy joven, su mano conservaba una muy buena capacidad de movimiento y todas las partes implicadas teníamos claro que iba a aprovechar la prótesis de Naked Prosthetics al máximo”, señala.

Efectivamente, Rayco considera que tiene una vida muy parecida a la que tenía antes de aquel 15 de mayo. “Sigo trabajando en la misma empresa y en el mismo puesto, aunque adaptado, porque es cierto que no puedo hacer algunas tareas concretas ­–afirma–. El accidente fue un golpe muy duro, pero ahora lo veo con perspectiva. Mi vida había sido muy fácil, sin grandes dramas, y en estos momentos casi puedo decir que es igual que antes. Esto no me limita”.