Diccionario de enfermedades relacionadas con la ortoprotésis. Conoce una definición técnica de dolencias comunes y no tan comunes. Aprende a definir o consulta si eres un profesional. Prim clínicas ortopédicas te informa de primera mano y da nombre a nuestra molestias.

osteoartritis

Osteoartritis

La osteoartritis es un problema de las articulaciones que se produce por el deterioro de los cartílagos. Provoca dolor articular, hinchazón y rigidez, además de dificultar el movimiento normal de las articulaciones, ya que también les hace perder flexibilidad.

Este problema articular, la osteoartritis, puede darse en cualquier articulación del cuerpo, y es más común en personas diagnosticadas con diabetes y sobrepeso.

Se trata mediante ejercicio y en muchas ocasiones con fisioterapia. En algunos casos el dolor hace que sea imprescindible tomar medicamentos que alivien el dolor. En los peores casos, puede ser necesaria una cirugía para reemplazar la articulación, como suele ocurrir en rodillas y caderas, que son las más afectadas.

Es común confundirla con la artritis o artritis reumatoide, y aunque ambos problemas afecten a las articulaciones, son distintos. Como veníamos comentando, la osteoartritis es el deterioro del propio cartílago, mientras que la artritis es la inflamación del tejido conectivo de una articulación que provoca la destrucción de los cartílagos que forman dichas articulaciones.

En Prim Clínicas Ortopédicas podrás encontrar ortesis para tus articulaciones, que ayuden a paliar este tipo de dolores. Utiliza nuestro Consultorio de Dudas para dejar tus cuestiones, y nuestros profesionales te asesorarán con los mejores consejos.

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hombro dislocado prim clínicas ortopédicas

Hombro dislocado

Es importante, para entender por qué hay tanta incidencia de hombro dislocado, que se trata de la articulación que más rango de movimiento tiene del cuerpo.

Por ello es más propensa a sufrir este tipo de problemas.

Cuando hablamos de la articulación del hombro, hablamos de tres huesos: el omóplato, la clavícula y el húmero.

Por lo tanto, un hombro dislocado ocurre cuando el extremo superior del húmero se sale de su sitio entre la clavícula y el omóplato.

¿Cómo se trata el hombro dislocado?

El grado de dislocación de dicha articulación puede variar, por ello es mejor ver a un especialista para que determine exactamente qué debemos hacer para recuperarnos.

Cuando vayamos a ver al especialista, debemos mantener la extremidad inmóvil para evitar que el problema vaya a más.

El especialista volverá a colocar todo en su sitio.

Te recomendará unos ejercicios de rehabilitación para fortalecer los músculos y que no padezcas de hombro dislocado frecuentemente.

Ponte siempre en manos de un especialista, que probablemente te coloque de nuevo la articulación y te coloque un cabestrillo o férula especial de inmovilización de hombro.

Si se te disloca el hombro reiteradamente, es posible que te recomienden llevar a cabo una cirugía.

También se suelen llevar a cabo intervenciones si con el hombro dislocado has tenido problemas con los nervios o vasos sanguíneos de la zona.

Inmovilizadores de hombro

En Prim Clínicas Ortopédicas encontrarás diferentes modelos de inmovilizadores de hombro que se ajustarán perfectamente a tus necesidades.

Por ejemplo, el inmovilizador de hombro C-120, cabestrillo e inmovilizador de hombro orthoprim 903 o el modelo 902.

Estos dos últimos productos tienen una guía de tallas para que consigas el mejor ajuste y la recuperación sea muy sencilla.

Acude a cualquiera de nuestras clínicas en Madrid y Galicia, donde nuestros profesionales te aconsejarán acerca de los mejores productos para recuperar la movilidad de tu hombro.

grados de linfedema
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¿Qué es un linfedema?

Linfedema Abdullah Sarhan / CC BY-SA

Llamamos linfedema a la inflamación sobrevenida por la acumulación de linfa -un líquido transparente que contiene glóbulos blancos- en los tejidos blandos del cuerpo. El linfedema se produce cuando el sistema linfático está dañado o bloqueado. Suele ocurrir en los brazos o las piernas ya que al encontrarse en las zonas más distales del cuerpo es dónde más cuesta que haya una circulación eficiente del líquido linfático. El encharcamiento de agua y proteínas en los tejidos provoca la hinchazón.

¿Cúales son las causas del linfedema?

Las causas de linfedema pueden ser primarias o congénitas, cuando los ganglios linfáticos o los vasos no se desarrollan normalmente. También pueden ser causas secundarias, como infecciones o reacciones del tejido cicatricial por radioterapia o extirpación quirúrgica de los ganglios linfáticos, como la que se produce en algunos casos de cáncer de mama.

El tratamiento puede ayudar a controlar los síntomas. Incluye ejercicios, dispositivos de compresión, cuidado de la piel y masajes sin amasamiento ni golpeteos que causen una presión excesiva en la parte afectada.

¿Cuáles son los síntomas de un linfedema?

Con el llamado “Signo de Stemmer” se puede realizar un autoexamen fiable para reconocer la patología. Si al intentar pellizcar la piel (por ejemplo, sobre los dedos de los pies) es difícil, o incluso imposible, estaremos ante un linfedema. Esto se debe a que la hinchazón provoca un estiramiento de la piel que hace complicado poder pellizcarla.

La presencia de pliegues en la piel más profundos de lo natural sobre las articulaciones, así como hinchazones en el dorso de manos y pies, y una piel tensa, también indican la presencia de linfedema.

Elefantiasis o linfedema crónico

La filariasis linfática, conocida habitualmente como elefantiasis, es un tipo de linfedema crónico. Se caracteriza por la inflamación de los vasos linfáticos, ganglios y piel debido a infecciones bacterianas o parasitarias por fallo del sistema inmunitario como consecuencia del trastorno linfático. La elefantiasis presenta una piel dura que recuerda al elefante (de ahí su nombre) y causa también malformaciones óseas. El diagnóstico se basa en la biopsia del ganglio linfático y el examen microscópico. Los casos severos requieren abordaje quirúrgico.

fibromialgia

Fibromialgia

 La fibromialgia es una de las enfermedades más en auge en los últimos tiempos. Se calcula que entre el 2% y el 6% de la población lo padece y, se manifiesta sobre todo en mujeres.

Se caracteriza por el dolor en los músculos y el tejido fibroso de forma crónica y de origen desconocido, y puede presentarse por sí sola, o como solapante de otra enfermedad, que se denominaría fibromialgia concomitante.

A pesar de ser una enfermedad que no produce secuelas físicas, el impacto que origina en el enfermo puede llegar a ser limitante en la capacidad de vida dependiendo del paciente.

Síntomas

La fibromialgia de forma general suele basarse en una anomalía del dolor. Suelen percibirse como dolorosas sensaciones que no lo son. Además, esta patología suele conllevar sensación de inflamación en manos y pies, y rigidez generalizada.

El dolor manifiesto es intermitente y va variando según condicionantes climatológicos, horas del día y situación personal de vivencias, como pueda ser el estrés o la falta de sueño.

Cabe destacar también que, anexo a todo esto, la fibromialgia genera otros síntomas adheridos. Y es que, es común que los afectados, presenten patrones de cansancio, trastornos del sueño y hasta en un porcentaje del 25 % de ellos, ansiedad o depresión.

La jaqueca, dolor menstrual, colon irritable, o sequedad de boca ojos y hormigueo en manos serían también indicatorios de un posible cuadro de fibromialgia.

Causas

No hay determinación definida. Algunos factores implicados pudiesen ser el solapamiento de otros trastornos como (artitritis reumatoide, lupus,…etc) infecciones bacterianas e incluso, accidentes de coches.

Pero, estos factores no pueden generar la enfermedad, sino que de alguna manera, despiertan una anomalía que ya estaba presente en el cuerpo o sistema del enfermo.

La fibromialgia se define como un síndrome y no tiene una curación definitiva. El objetivo de su tratamiento es paliar el dolor para conseguir una mejora de vida para los pacientes. Para ello, bajo recomendación médica se indicarán los factores oportunos que además de la medicación puedan ayudar en el día a día a generar avances positvos.

fractura de pie

Fractura de pie

Cuando hablamos de una fractura de pie nos podemos estar refiriendo a la planta del pie o bien a los propios dedos del pie. Este tipo de afecciones suelen ocurrir por tropiezos o caídas, aunque también son muy comunes tras accidentes de carretera. Esto último ocurre especialmente a los motoristas, que son los usuarios de la carretera más delicados, y cuyos pies van más desprotegidos y cerca del suelo.

Los síntomas son similares a los de cualquier fractura: hinchazón, dolor, aparición de hematomas, dificultad para realizar acciones con la zona afectada (en este caso esto se traduciría en imposibilidad de apoyar el pie en el suelo y de andar), etc. Pueden ser tan sólo tirones de tendón u otras afecciones que pueden parecer una fractura de pie, por ello y para asegurar el diagnóstico final los médicos suelen recurrir a técnicas como las radiografías o las tomografías.

Su tratamiento será más o menos sencillo según el diagnóstico. Para los casos menos graves, se inmoviliza la zona, siempre que los fragmentos de la rotura estén alineados y puedan recuperarse por ellos mismos. El siguiente enfoque que podría ocurrir es el de la «reducción´´, que consiste en la alineación de los fragmentos sin recurrir a la intervención quirúrgica. Esto se hace a mano por un profesional médico, que puede administrarnos relajantes musculares y analgésicos para hacerlo más fácilmente. Sólo en los casos más graves sería necesaria la intervención quirúrgica.

En Prim Clínicas Ortopédicas hacemos férulas de inmovilización 3D personalizadas, para ayudarte en la recuperación de tu fractura de pie. Estas se hacen a medida según el caso individual. Consúltanos o visita cualquiera de nuestras clínicas físicas, y te ayudaremos a tratar cualquier problema como fracturas, distensiones, etc.

fractura de tobillo
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Fractura de Tobillo

Una fractura de tobillo es una afección muy común. Puede darse por una simple torcedura de tobillo que termina siendo más grave de lo que parece en un primer momento. Esto es porque el ligamento se rompe, tirando a veces de la zona del hueso a la que está unida y rompiéndola.

Normalmente notamos una fractura de tobillo porque la zona se hincha y comienza a doler, dificultando el apoyo sobre esta zona del cuerpo e interrumpiendo la capacidad de caminar. Para comprobar la gravedad de la lesión y según los síntomas que presente cada persona, se suele acudir a los rayos X ya que palpar la zona con los dedos de la mano suele ser bastante doloroso.

Como tratamiento para este tipo de fracturas suele ser la utilización de una férula de inmovilización. En casos donde la fractura sea más grave se puede llegar a necesitar una intervención quirúrgica.

En Prim Clínicas Ortopédicas te podemos aconsejar acerca de la mejor férula de inmovilización para tu fractura de tobillo. Acude a cualquiera de nuestras clínicas físicas y te aconsejaremos para que recuperes tu movilidad normal cuanto antes con los mejores productos.

Fractura de diáfisis humeral
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Fractura de diáfisis humeral

En esta entrada de nuestro diccionario de enfermedades vamos a adentrarnos sobre qué es la fractura de diáfisis humeral.

Cuando hablamos de la diáfisis, nos referimos a la parte central de un hueso largo. Es decir, la parte cilíndrica que se encuentra entre los dos epífisis o extremos de dicho hueso. Por lo tanto, la factura de diáfisis humeral consiste en la fractura del hueso del húmero por su zona central.

Estas fracturas suelen ocurrir por movimientos o caídas violentas, y según el tipo de caída tendremos como consecuencia una fractura horizontal o más vertical, o incluso podemos tener una fractura en dos fragmentos o más.

Se puede identificar visualmente ya que el brazo se inflama y se deforma en cierto grado, aunque es necesaria la realización de rayos X con la finalidad de saber exactamente a qué nos enfrentamos, y el grado de la fractura.

Al encontrarse cerca grandes fuentes de irrigación como la arteria humeral, hay que proceder con gran cuidado para no dañar esta. De la misma manera, cerca se encuentra el nervio radial, que también puede sufrir lesiones.

Para el tratamiento, según la fractura se suele utilizar una férula de inmovilización, que permita al hueso consolidarse por sí sólo. Si la fractura fuera más complicada o difícil de reparar, se puede proceder a la intervención quirúrgica.

En Prim Clínicas Ortopédicas hacemos férulas de inmovilización 3D personalizadas, para ayudarte en la recuperación de tu fractura de húmero. Consúltanos o visita cualquiera de nuestras clínicas físicas para conseguir los mejores productos de la mano de profesionales para tratar cualquiera de tus problemas de movilidad.

Fractura de Hombro
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Fractura de Hombro

En esta entrada de nuestro diccionario de enfermedades vamos a hablar sobre una afección relativamente común: La Fractura de Hombro.

Las fracturas de hombro son básicamente fracturas de la parte final del húmero. Es fácil de identificar ya que la zona se inflama, aunque para asegurar el diagnóstico se suele llevar a cabo una radiografía.

Gracias a la zona en la que se encuentra, los huesos de este tipo de fracturas suelen mantenerse unidos y se consolidan por sí mismos, por lo tanto no suele ser necesaria la intervención quirúrgica. Si esta fuera necesaria, se recurre a refuerzos de metal que se anclan al propio hueso, reconstruyendo la zona utilizando los propios huesos.

Si la fractura fuera muy grave y difícil de solucionar de la manera tradicional, se suele recurrir a una prótesis de hombro, que restaura completamente la movilidad de este.

En cualquier caso, siempre se utiliza un cabestrillo o un inmovilizador de hombro durante el proceso de recuperación. Posteriormente se realizan ejercicios de rehabilitación para recuperar la movilidad de la zona.

En Prim Clínicas Ortopédicas te podemos aconsejar acerca de la mejor ortesis de hombro para ti. Acude a cualquiera de nuestras clínicas físicas y te aconsejaremos para que tomes la mejor decisión.

fractura de clavicula
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Fractura de Clavícula

Una fractura de clavícula se da cuando el hueso horizontal que une el homóplato con la parte superior del esternón a la altura del hombro se rompe.

Esta rotura, como cualquier otra, puede producirse en personas de todas las edades, y por causas como caídas, lesiones deportivas y otros traumatismos. Una de las situaciones más raras donde suele ocurrir es en los bebés, durante el parto.

Según el tipo de fractura, puede ser necesario simplemente el uso de analgésicos y un cabestrillo u ortesis para sanarla, aunque los casos más complicados pueden necesitar de una intervención quirúrgica.

Si no tratamos nuestra lesión, puede producir lesione en nervios y vasos sanguíneos, e incluso artrosis. Es importante acudir a un especialista para evitar cualquier tipo de complicación, y conseguir una recuperación efectiva en el menor tiempo posible.

Espasticidad

La espasticidad, también conocida como tensión inusual o aumento del tono muscular, consiste en un transtorno motor del sistema nervioso que provoca que algunos músculos se mantengan permanentemente contraídos.

Esta afección puede ocurrir por daños en la parte del cerebro que se encarga de controlar los movimientos del cuerpo, o por daños en los nervios que van desde el cerebro a la médula espinal.

Podemos apreciar que una persona padece esta afección porque sus manos, pies y otras partes del cuerpo presentan una postura anormal, están doblados en un ángulo un tanto extraño y tienen dolores y deformidades en estas zonas afectadas. Tienen espasmos y algunos reflejos como el rotuliano son más exagerados.